viernes, 20 de febrero de 2009

Para postear algo nomas...

Es usual creer que las palabras Cuantitativo y Cualitativo sean destinadas a análisis económicos; a descripciones sobre fenómenos científicos, ó quizás sean solo palabras y ya.
Pero lo cuantitativo no es más que la perdición de los hombres y lo cualitativo no es más que la escalera a la generación de actos humanos.


Martina

A Martina le gusta que los pájaros, a la mañana, cuando sale a comprar el pan, canten muy lindo y no le importa si es uno solo o ciento veinte.
Una vez Martina vio que a una vieja le robaban, se puso triste y la consoló. Cuando se entero cuanto le habían robado, levanto los hombros, chasqueo la lengua y la siguió consolando.
Un día Martina vio a un muchacho pasar por algún lugar y se auto-denominó “enamorada”.
Martina no sabia como era el amor, no sabía si se puede estar un poco enamorado; si podía ser todo una farsa de lo externo, ó si eran los ojos libidinosos los que confundían al corazón puro de Martina.
Un día se miro al espejo sintió que esa sensación extraña para con ese hombre debería multiplicarse en muchas situaciones para regocijar su sed de amor.
Martina envuelta en un vestido negro que compro bajo duras resignaciones económicas decidió a encaminarse a todos los lugares posibles para encontrar a ese hombre.
Martina vio como robaban a un niño y se puso muy triste al ver que le habían sustraído cincuenta y seis pesos…pero nunca noto la cara desfigurada a golpes del pibe.
Martina caminaba y veía a hombres que no eran él hombre y nada le importaba; se sentía feliz.
Sus ojos reían llenos de algarabía y su corazón confuso, golpeaba las puertas de un cerebro en huelga.
Martina se pregunto si esa transformación de cualitativo a cuantitativo era signo de amor y pasión. Sus ojos, conspirando, respondieron…” Si querida, si”
Así fue como Martina gasto plata a montones en su imagen lo cual atraía la mirada cuantitativa de los hombres que no contemplan lo que una mujer es, sino cuanta y que ropa tiene...y cuanta ropa deja de tener luego. De este modo Martina se enamoraba cada vez de más hombres.
Martina compraba el pan a la mañana, los pájaros que cantaban eran tres, refunfuño y se compro trece canarios, a los cuales el deseo creciente de Martina, obligo a que se apiñen en una pajarera para que entrasen ocho más. A Martina le gusto escuchar un mayor número de pájaros.
Martina vestía y escuchaba música, seguía solidarizándose por la gente que era robada; mas solo lo hacia cuando en el diario leía cuanto había crecido el índice de delincuencia. Martina era cuantitativamente mejor persona, estaba cinco veces más enamorada… según había contado una madrugada.
Martina envejeció y su vestido negro se fue desintegrando. Martina era menos Martina, como ochenta y tres veces menos que antes. Pobre Martina dicen los seres similares a ella que cuentan sus pulsaciones en una maquina en un hospital.
Martina ahora es cuarenta latidos por minuto, antes era un corazón que sentía.
Martina ahora es ochenta por ciento de saturación de la hemoglobina, antes era una mujer que gozaba respirando el aire matinal.
Martina ya no es persona… Martina es un modelo antiguo de los que algunos llaman persona.
Ese es el concepto cuantitativo de persona que perece en ochenta años.
El concepto cualitativo jamás muere.
Cuidado. Nuestras vidas pueden transformarse a cuanto somos y, de este modo, olvidar que es lo que somos.